Sin categoríaYoga un estilo de vida

Los beneficios de la práctica los veo reflejados en mi

Hace mucho tiempo que no escribía en el blog, he tenido un año complicado en el que he necesitado mucho tiempo para buscar en mi reflejo aquello que realmente quería proyectar. Cada día tengo más claro que los beneficios de la práctica se reflejan en mi, pero he necesitado tiempo para que se organizase todo en mi cabeza.

El comienzo de curso siempre ha sido para mí un cambio de ciclo, un momento de comienzo de etapas, y como tal un momento de nervios, vértigo por los nuevos proyectos.

Este comienzo es sin duda uno de los más especiales porque tras un año de mucho esfuerzo he conseguido mi certificado de Instructora de Yoga 200 horas. Sin duda alguna es un esfuerzo no solo mío, también de mis peques, del papi, de los abuelos ( millones de gracias por estar y respetar), de las tías y del tío, de mis queridas amigas, de mi profesora y de mis compañeros. Todos y cada uno de ellos de alguna manera han formado parte de este año de locura donde faltaban horas en el día, y días a las semanas. Ha sido intenso, pero tremendamente gratificante a nivel personal.

Un pequeño resumen de la formación

El sentimiento que me ha generado esta formación ha sido sin duda de transformación personal, he aprendido muchísimo sobre el Yoga y he encontrado mi camino, lo que de verdad me hace feliz y con lo que espero poder vivir de ello algún día. Para ello seguiré formándome, aprendiendo de cada uno de los profesores y de cada persona que me de la oportunidad de compartir con ella todo lo que vaya aprendiendo e interiorizando.

Todas las herramientas que durante años he ido adquiriendo gracias a la práctica e integración del yoga, me han servido mucho este año de estrés y prisas, pero no me sentía en un momento idóneo para compartir lo que estaba viviendo pues no reflejaba lo que yo quería.

A modo resumen, que en próximas entradas si queréis os escribiré más extensamente, este año pasado comencé mi formación como instructora de Yoga y ya he terminado la primera de 200 horas. Desde el primer momento, incluso antes de inscribirme, mi profesora ya me avisó de que sería duro, pues necesita dedicarle bastante tiempo y yo con mis dos peques y por supuesto mi trabajo, no disponía de todo el que se necesitaría. Aún así me decidí a sacrificar mi tiempo por realizar uno de mis sueños.

Herramientas para el día a día

Mi día a día durante este año, sin duda ha pasado fugaz. Madrugar bastante, tareas mañaneras de los peques como coles, desayunos, etc, trabajo, encontrar tiempo para poder practicar entre la salida del trabajo y la hora de comer, de nuevo pasar tiempo con mis niños después del cole, algo que por supuesto eso no estaba dispuesta a sacrificar. Pues ahora mismo están en su momento más importante de crecimiento emocional y bajo nuestro punto de vista son fundamentales las horas de juego al aire libre, con sus amiguitos, con mamá y papá . Después de jugar volver a casa y en cuanto llegase el papá o bien ir a clase de yoga o bien hacer las cosas de casa juntos lo más rápido posible para ponerme a estudiar, lo que se traducía en que podía dormirme cerca de la 1 de la madrugada todos los días.

El agotamiento, el estrés, no dormir, el mal humor por verme que no llegaba a todo (síndrome de superwoman) se apoderaba de mí. Por suerte al mismo tiempo la práctica hacía que me sintiese enfocada, no solo la práctica física porque como consecuencia de todo este poco tiempo y tanto Yoga por abarcar, mi práctica física se ha visto reducida a lo largo de este último año, pero sin embargo ha sufrido una transformación preciosa. Mi práctica constaba de lectura de textos, meditaciones diarias (estas sí que no han faltado) pranayamas, y estudio. Como es lógico, con poco tiempo o al menos no todo como el que me gustaría poder haberle dedicado, la organización ha sido fundamental. Organización tanto mía con la formación como la organización con la familia y en esta parte si es verdad que se lo tengo que agradecer a mi compañero de vida.

Mi práctica la veo reflejada en mi día a día

Sin duda alguna tener a tu lado una persona que te complemente, que te ayude a crecer y encima te facilite el camino es sin duda uno de los mejores regalos que te puede dar el universo. Obviamente no todo es tan bonito, el estrés por ambas partes y el cansancio no es buen amigo y pasa factura, pero teniendo una base sólida hemos podido con esto juntos. Para mi ha sido fundamental tenerle a mi lado por la seguridad de que mis niños están bien, de que, aunque me echen de menos, su papá está con ellos animándolos y contándoles que mamá está menos en casa porque está haciendo lo que más le gusta y que todos en casa tenemos que apoyarnos para poder hacer las cosas que nos gustan y amamos. Sin duda creo que, luchando por conseguir nuestros sueños, independientemente del resultado, enseñamos a nuestros hijos a no conformarse, a que si de verdad lo necesitan y quieren pueden conseguir sus sueños, siempre de una manera que no hagan daño a los demás ni pasen por encima de nadie a cualquier precio, principalmente sabiendo donde está tu lugar.

Pues bien, como podéis ver realmente ha sido un año intenso,  pero tremendamente gratificante, donde me he llenado de amor hacia mí, hacia mi familia (en ella incluyo a mis maravillosas amigas que me han apoyado en todo momento) y por supuesto muchísimo amor hacia el Yoga. Sin duda ha sido un año de transformación, de autoconocimiento que me ha llevado a saber tanto mis fortalezas como mis debilidades. He trabajado la paciencia, el no pensar en el futuro para que el estrés no me invadiese, el no sentirme culpable por no estar tanto tiempo en casa, he trabajado mucho y me ha costado aceptar que no siempre es posible una practica física diaria, pero que la meditación y los pranayamas no pueden faltar en mi día a día y siempre tengo hueco para ellos.

Ha sido como un tornado de emociones y sentimientos en el que ahora mismo estoy en la más absoluta calma y voy a disfrutar muchísimo de ella para poder situar cada momento, pensamiento, sentimiento y concepto en su sitio para luego poder hacer lo que más me gusta, seguir compartiendo Yoga y que sea vea mi práctica reflejada en mi.

Muchas gracias por seguir ahí, este año aquí seguiremos con nuevos proyectos que estoy deseando compartir con todos vosotros.

Amparo Yogakevala

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