Yoga un estilo de vida

Recuperar mi actividad de Yoga a diario.

Recuperar mi actividad de Yoga a diario, ha sido más fácil de lo que pensaba tras las vacaciones. Es cierto que este año me he planteado unas vacaciones, mentalmente hablando, diferentes. No he querido presionarme, ni hacer nada que realmente no me apeteciese. Además, aunque hay mucho tiempo libre, ser mami de dos peques realmente no te deja tanto tiempo como piensas. Así que como ya comenté en mi post anterior Vacaciones. No pierdas tu rutina de Yoga. no me propuse una actividad a la que realmente no pudiese realizar. Y esto ha hecho que pueda sentirme mucho más cómoda y nada frustrada conmigo misma.

Trabajar el Yoga desde un punto de vista diferente

En vacaciones la mayor parte del día lo dedico a estar con mis hijos. Tras un año largo e intenso entre colegios, trabajos, actividades, etc lo que más me apetece y necesito es absorber todo el tiempo posible con ellos. Me encanta cambiar mi estado mental a un estado de niñez. Ver y descubrir el mundo desde sus ojos. Aunque parezca mentira es como más cerca me he sentido, desde hacía mucho tiempo, de lo que la filosofía yoguica me está enseñando.

Como muchas veces digo el Yoga no solo se queda en la parte física, que obviamente es lo que más vemos. El Yoga es una filosofía de vida y por lo tanto siempre lo practicamos. Al decidir cambiar mi estado emocional y sobretodo relajarme, he podido aprender mucho de mis hijos. Con ellos, aprendo a disfrutar cada instante, no hay un después simplemente está el ahora. No importa que hagamos luego, lo que importa es que ahora estamos saltando las olas, haciendo castillos de arena, el ahora se convierte en a temporal. Son personitas respetuosas al máximo con la naturaleza y los demás seres vivos. Desde la minúscula hormiga hasta una espectacular manta raya que nos ofreció su visita en la orilla del mar.

Su incansable energía y querer absorber todo lo que hay a su alrededor, despierta en mi la curiosidad y las ganas de investigar mi entorno. Probablemente sin ellos no habría visto la cantidad de escarabajos peloteros que nos acompañaban cada atardecer al irnos de la playa. No habría apreciado los paseos por la orilla encontrando a cada paso la piedras y conchas más bonitas. Descubriendo que tienen una gama de colores espectaculares.

Yo que estaba tan centrado en la parte física, ellos me han acompañado para apreciar la parte mental y espiritual del Yoga. Y todo sin ni siquiera ser conscientes de ello.

Planear mi actividad en vacaciones, primer error.

Antes de irnos de vacaciones estaba centrada en planear mi practica física del Yoga. Pero por supuesto haciendo esto, simplemente me estaba adelantando a lo que estaba por venir y generando unas expectativas que, probablemente serian difíciles de cumplir. Una vez más mis pequeños maestros me han enseñado que estaba equivocada y por supuesto no estaba viviendo mi presente.

He podido practicar, incluso más de lo que imaginaba. Pero, tenía muchos momentos en los que prefería leer, estar tranquila simplemente viéndoles jugar, mirar las olas, tomar el sol y absorber su energía. También es verdad que el mar en mi ejerce una energía que me deja embelesada. Es de los momentos que más calma y tranquilidad siento, por eso me encanta estar cerca del mar.

El caso, es que no quería sentirme culpable por preferir hacer otras cosas, por romper mi disciplina. Puede parecer absurdo, pero cuando tienes adquirida una actividad diaria, llega un momento en que tu cuerpo te pide que la realices. Y yo no quería sentirme mal por no practicar. En realidad ha sido tener sentimientos encontrados.

Recuperar mi actividad tras las vacaciones.

Pero al volver a casa todo ha vuelto a la normalidad. Todas las actividades y rutinas vuelven y por supuesto las mias también.

Siempre que vuelvo de vacaciones tengo tres necesidades. Una es ducharme en mi baño, otra es dormir en mi cama y la tercera beber agua del grifo. La tercera puede parecer curiosa, pero tengo el estomago delicado y cuando salimos fuera suelo beber agua mineral, así que cuando llego estoy deseando beber agua del grifo.

Pues ahora a esta lista se ha sumado una más y es practicar en mi rincón. De verdad que como he dicho antes he tenido la suerte de poder hacer Yoga más de lo que esperaba. Incluso he podido decidir en que momento hacerlo. Pero cuando llegamos a casa y al día siguiente me levante temprano, preparé mi esterilla, medité 10 minutos y realicé una de las practicas más satisfactorias en mucho tiempo. De verdad la necesitaba, necesitaba ese momento de calma conmigo, de consciencia. Un momento intenso y lleno de inspiración.

Tras estos días pensaba que me costaría volver a tener mí actividad diaria, pero no. Tengo claro que el Yoga ha llegado a mi para quedarse y que no es simplemente una actividad más, tengo claro que el Yoga ya es mi vida y por lo tanto está en mi día a día.

Namasté.

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