Yoga en casa

Vacaciones. No pierdas tu rutina de Yoga.

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En vacaciones es complicado mantener la rutina que hemos adquirido durante el año.

Cuando llega el buen tiempo, pero aún estamos trabajando, cuesta mucho mantener la rutina de invierno porque apetece mucho más estar en la calle. Tenemos muchas más horas de luz, buena temperatura y el cuerpo nos pide llenarnos de la energía que nos ofrece el sol. Es fácil buscarse cualquier excusa para no practicar. Hace mucho calor a esta hora, me he acostado más tarde y no me apetece madrugar. No tengo tiempo para estar 1 hora y media todos los días practicando…y un sin fin de escusas.

Basta de escusas en vacaciones.

Pero no busquemos escusas, adquirir una rutina es un esfuerzo muy grande. La hemos estado todo el año adquiriendo y afianzando, ahora no es momento de perderla. Yoga no solo es practicar asanas, Yoga como muchas veces hemos hablado es una forma de vivir, una filosofía de vida.

Yoga es lo que comes, cómo lo comes. Es cómo te relacionas con los demás y contigo mismo. Buscar tu salud y la de los demás. Meditar, respirar, humildad, soltar, aprender a desapegarnos de personas y cosas. Aprender a desprendernos de nuestro ego.  Leer y aprender de nuestros profesores y compañeros.

Por eso Yoga lo practicamos todos los días de nuestra vida. Pero en estas etapas de cambios de rutina, tenemos que ser más conscientes de seguir con nuestro estilo de vida. Por eso os voy a contar cuales son mis trucos para continuar con mi práctica de Yoga.

Algunos consejitos

1. Proponte un número de días de práctica realista:

En mi rutina diaria yo tengo mi objetivo de practicar 6 días a la semana. Obviamente hay situaciones familiares, laborales, de salud que en determinados momentos me impiden practicar todos los días que me gustaría. Pero el hecho de proponerme esos días, hace que siempre intente conseguirlos. De este modo seguro que practico más de lo que lo haría si me propusiese menos días.

Ahora en vacaciones, hay muchos factores que limitan mi horario de práctica. Uno de esos factores es el calor. Donde yo vivo, suele hacer mucho durante todo el día. Para mi las horas perfectas son o a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde. Intento organizar mi tiempo para practicar a esas horas, pero cuando no es posible simplemente me limito hacerlo cuando tengo un rato libre.

Otro de los factores es el tiempo. No tenemos tanto o no sabemos organizarnos de la misma manera. Así que intento ser realista y no me puedo proponer practicar 6 días a la semana. Si lo consigo genial, pero prefiero fijar un objetivo de 4 días. Es más realista con mi situación y así evito frustrarme y enfadarme por no poder conseguir mi objetivo.

2. El tiempo de tu práctica.

Normalmente suelo hacer prácticas de una hora y cuarto u hora y media. Me organizo de tal manera, para que en ese tiempo nadie me interrumpa y así tener ese rato exclusivamente para mi. Pero claro, cuando lo hago es porque estoy sola. Ahora en verano con mis peques de vacaciones, el tiempo transcurre de otra forma y encontrar un rato tan largo en el que no me interrumpan es prácticamente misión imposible.

Suelo hacer varias mini prácticas al día, como por ejemplo por la mañana temprano unos 10 saludos al sol y estiramientos suaves. Que no me lleva más de 20 minutos. Y luego a lo largo del día, suele ser al medio día cuando ya han comido y la pequeña se duerme la siesta, yo aprovecho y practico antes de comer. Dependiendo de mi energía practico más o menos tiempo pero suele ser de unos 40 minutos. Si por la mañana temprano no he practicado lo hago por la noche antes de cenar, una práctica muy suave, tranquila, de estirar bien el cuerpo y no más de 20 minutos.

En vacaciones es organizarnos un poco y no frustrarnos por no poder practicar todo el tiempo que nos gustaría, es mejor practicar 20 minutos cada día que no hacerlo en toda la semana.

3. Medita todos los días. No necesitas más que 10 minutos.

Pues si, medito todos los días. Y aquí si que no tengo un horario fijo. Me gusta mucho meditar de noche antes de dormir. Me ayuda a conciliar un sueño mucho más profundo, pero no siempre llego con la energía suficiente. Si medito con mucho cansancio no consigo despejar mi mente y centrarme en mi respiración. Me entran muchos picores, ganas de moverme y no estoy centrada en lo que tengo que estar.

Otras veces medito por la mañana, según me despierto cuando aún nadie en casa se ha despertado y realmente es un momento que me encanta. Lo acompaño del pranayama que mas me gusta por la mañana, la respiración alterna y empiezo el día con una energía muy diferente.

Y otra opción es justo después de mi práctica. Dependiendo de si me ha dado tiempo o no a meditar por la mañana, me dejo 10 o 15 minutos de mi práctica para meditar. Esta meditación suele ser muy serena, realmente es cuando más consciente soy de mi respiración y más consigo estar conmigo mismo.

Por eso sacar de 5 a 15 minutos para meditar todos los días es fácil, lo difícil es llevarlo a la práctica, pero de verdad es tan renovador y tan gratificante que merece la pena hacer ese esfuerzo. Al principio cuesta, hasta que empiezas a encontrar los resultados y ya no puedes pasar un día sin ese ratito para ti.

4. Enriquece tu mente igual que tu cuerpo.

En verano y en vacaciones solemos tener más ratitos para nuestro ocio y si como a mi te gusta leer, es un gran momento para enriquecerte con la sabiduría del Yoga. Hay muchos libros espectaculares que te proporcionaran datos muy interesantes del Yoga. Libros de filosofía, historia, mitología, anatomía, de secuencias, de asanas, de los diferentes estilos.

Aquí te pongo los enlaces de los libros que a mi me ha gustado leer y los que estoy en ello:

“El corazón de los Yoga Sutras” de B.K.S. Iyengar. Lectura fundamental de la filosofía del Yoga. Sin duda uno de los mejores libros para poder comprender los 196 aforismos que componen los Yoga Sutras de Patañjali y que constituyen el fundamento esencial de la filosofía del Yoga. Iyengar nos explica con comentarios cada uno de los aforismos para poder entender desde nuestra perspectiva moderna, los fundamentos de su época.

“La enseñanza del Yoga” de Mark Stephens. Es una guia fantástica para profesores y estudiantes. En ella trata los fundamentos de la filosofía del yoga, tecnicas de enseñanza, modos de preparación de las clases. Anatomía e ilustraciones de las 108 asanas con técnicas clave de cada una de ellas. Este fue un regalo muy muy especial y sin duda un libro que me acompañará siempre.

“Hatha Yoga. Filosofía Yogui del bienestar físico” de Yogi Ramacharaka. Es un tesoro que me ha regalado una persona muy especial. Fue uno de sus primeros libros cuando empezó en este maravilloso mundo del yoga hace más de 40 años. Este ejemplar que yo tengo es de 1968, pero su primera edición fue en 1899. Es un maravilloso camino por la filosofía Yogui. Donde te explica cada parte esencial de tu vida desde la perspectiva yogui y como así conseguir el bienestar físico.

“La Luz del Yoga” de B.K.S. Iyengar. Nos ofrece una introducción a la filosofía del Yoga y a la práctica. Es un libro ilustrado con 57 posturas, técnicas para cada postura y pranayamas. Un fundamental de Yoga


Espero que paséis un gran verano y que lo aprovechéis para practicar mucho Yoga dentro y fuera de la esterilla.

 

Namaste.

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