Yoga en casa

Postura del guerrero. Posturas básica de Yoga

La importancia de las posturas básicas.

La postura del guerrero es unas de las posturas básicas de Yoga. De las primeras que se aprenden y que te aportan la seguridad y firmeza que vas a necesitar para progresar a posturas más avanzadas.

Cuando empezamos a practicar Yoga, lo primero que aprendemos es el Saludo al Sol y es la base en la que vamos a construir nuestra práctica en un futuro. Así que como toda buena construcción tiene que tener una base firme. La primera asana del saludo al sol es en la cual tienes que enraizar bien tus pies. Para tener una buena práctica es muy importante aprender a enraizarte bien. Ahí es donde conseguiremos la firmeza y equilibrio que muchas asanas nos exigirán.

Según vamos avanzando en nuestra práctica el ego nos hace querer en seguida hacer posturas más avanzadas. En cuanto nuestra curiosidad se apodera de nosotros, investigamos acerca del Yoga. Por supuesto en Internet lo que más van aparecer de primera son imágenes de las posturas más espectaculares y elegantes que tiene el Yoga. Pero no nos paramos a pensar que esas personas que están realizando esas posturas, no las han conseguido en 6 meses o en un año. Y si lo han conseguido es por un trabajo diario, constante y mucha disciplina.

Tenemos que tener paciencia, escuchar a nuestro cuerpo e ir paso a paso. El Yoga no es conseguir una determinada postura, no es ser contorsionista. El Yoga es tomar consciencia de uno mismo, de tu Yo interno. Unir nuestro cuerpo, mente y respiración. Así poco a poco con constancia, disciplina y sobretodo escuchando mucho nuestro cuerpo es como conseguiremos avanzar en cada postura.

Construir tu base firme

Tenemos que ser conscientes de que esta construcción tiene que tener una buena base. Esta base está constituida por las asanas básicas, que por ser básicas no significa que sean fáciles de ejecutar. Es cierto que pueden realizarlas casi cualquier persona, pero también es cierto que ejecutarlas de la manera correcta no es tan fácil.

Por eso a mi me encanta practicar las posturas básicas. Perfeccionarlas, ya que en cada práctica son distintas. Un día descubres un click que provoca un cambio total en esa postura. Además, nuestro cuerpo no está siempre igual. No vas a tener la misma práctica a las 7 de la mañana según te levantes con el cuerpo aún sin estirar, que a las 20:00 de la tarde después de todo un día moviéndote.

Para mi ha sido muy importante aprender estas posturas que nos ayudan a ganar fuerza, flexibilidad, equilibrio, apertura. Son completas y fundamentales.

Postura del guerrero. Virabhadrasana 

Origen

El origen de la postura del guerrero está en la mitología Hindú. El Rey Daksha, icono de las tradiciones y quien gobernaba bajo reglas y en base a la tradición, tenía una hija Sita. Sita se casó con Shiva, pero este no era aceptado por el Rey Daksha por su forma de ser, por meditar y por estar apartado de la sociedad. Cuando se casaron el Rey Daksha renegó de los dos, hasta el punto que celebró una Yagna, donde fueron invitadas todas la divinidades y gente especial, excepto a Sita y Shiva.

Esto hizo enfadar mucho a su hija que decidió ir a la Yagna, para acabar con todas las relaciones con su padre. En la reunión, el Rey Daksha se burlo de ella y de su marido junto con toda la gente que estaba allí. Sita enfurecida decidió romper con todo lo que le unía a su padre "como tu me has dado este cuerpo, no deseo estar relacionada con el" Sati empezó a meditar y entró en trance, hasta tal punto que consiguió encender de tal forma su fuego interno que se incendió y murió.

Shiva al enterarse enfureció, se arranco la ropa y su melena. De un mechón creo al guerrero Virabhadra. con él se dirigió al Yagna para vengar a Sati. Allí mató a cada uno de los asistentes y decapitó al Rey Daksha. Las tres posturas representan cada momento del guerrero en la decapitación de Daksha.

Tras su venganza Shiba se une de nuevo a Virabhadra y cuando es consciente de la sangría que ha ocasionado se siente conmovido por Daksha y le devuelve a la vida otorgándole una cabeza de cabra.

Interpretación de la postura del guerrero

No tenemos que tomarnos a Virabhadra como un guerrero sediento de sangre. Realmente tanto él como Shiva, destruyen para crear y representan al ser y su lucha contra el Ego y la ignorancia, que está representado por Daksha. Esto es la fuente que nos provoca sufrimiento.

Las tres secuencias de guerreros representan esta lucha:

 Virabhadrasana I:

Simboliza al guerrero con la espalda en alto. Está preparado para la lucha y observa todo lo que está a su alrededor, no solo lo que tiene de frente. Así tomando el papel del guerrero en nuestra postura. Seremos conscientes de que nuestra pierna delantera esté en 90 grados. Nuestro pie trasero completamente apoyado y a 45 grados. Nuestro cuerpo recto, corrigiendo la tendencia a irse hacia delante. y todo esto con nuestras manos arriba y nuestra mirada hacia nuestras manos. Pero nuestra consciencia está en todo el cuerpo.

Virabhadrasana II:

Simboliza al guerrero que se mantiene firme y busca el equilibrio para enfocar su blanco. En esta postura tenemos que ser conscientes de que nuestra pierna delantera continúe a 90 grados, nuestra cadera se abre y el pie de atrás sigue apoyado completamente y a 45 grados. Nuestro cuerpo recto y nuestras manos tanto la delantera, como la trasera bien activas y paralelas al suelo. toda nuestra atención está puesta en el conjunto de nuestro cuerpo.

Virabhadrasana III:

Simboliza al guerrero que se mueve con mucha delicadeza, junta sus espadas al frente y decapita a Daksha, al Ego y a la ignorancia. Esta postura nos enseña a mantener el equilibrio y la fuerza tanto interna como externa en situaciones en las que no nos sentimos cómodos. Con tu pie bien enraizado, eleva suavemente y despacio el otro y bascula tu pelvis hacia delante, al mismo tiempo que extiendes tus brazos hacia delante. Mantén el pie que tienes levantado de canto para así tener tu pierna bien activa y poder mantener tu equilibrio.

Ser guerreros

Estas son las posturas que más me gustan hacer al principio de la practica. Me encanta pensar y meterme en ese papel de guerrero, ser consciente de lo que el Yoga está haciendo en mi. Trabajar mi humildad con fuerza y así vencer al Ego tanto dentro como fuera de la esterilla. Porque es un trabajo muy difícil, una lucha diaria que cuando crees que lo tienes superado te das cuenta de que no es así y que tienes que trabajarlo durante toda tu vida. Aunque lo que si es cierto que desde que soy consciente de esto mi vida es mucho más tranquila al actuar o intentar actuar de forma humilde, me siento mucho mejor conmigo misma.

Namasté

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