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108 saludos al sol. Toda una revelación

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¿Qué son los 108 saludos al sol?

Los 108 saludos al sol es un ritual que se realiza con diferentes propósitos. Se suele realizar en los cambios de estación, sobre todo primavera o verano. Para renovar energías vitales o para iniciar o finalizar un ciclo. En el momento que realizas este ritual todo tú ser está en el momento presente.  Es un esfuerzo físico importante y tienes que estar muy concentrado en la respiración. Tanto si lo haces guiado como tu mismo, al solo ser consciente de sincronizar tus movimientos con la respiración, se le puede considerar una meditación en movimiento.

Se realiza repitiendo 108 veces el Surya Namaskar (Saludo al Sol), generalmente el A, pero puede variar según las escuelas de Yoga. El Saludo al sol o Surya Namaskar, en sánscrito, es una secuencia de 12 posturas que se repiten varias veces. Es la secuencia perfecta para calentar la musculatura y preparar al cuerpo para las asanas.

Es perfecta para comenzar la práctica, porque sus movimientos son más rápidos que el ritmo que llevamos en las asanas. Por eso no se puede concebir una práctica de Yoga sin el Saludo al Sol. De hecho el saludo al sol puede ser en sí una práctica de Yoga completa como es en el caso de los 108 saludos al sol.

¿Por qué 108?

El 108 es un número muy ligado a tradiciones orientales, especialmente al Bön, Budismo, Hinduismo y Jainismo.  Pero hay muchos porqués, algunos de ellos probados científicamente, otros son por tradiciones religiosas o espirituales. Pero sea casualidades o no es realmente curioso de saber. Y aquí os cuento algunos de los detalles de la importancia y simbolismo que tiene el número 108.

  • 1, 0 y 8:

Se dice que 1 significa Dios, la unicidad, la verdad más elevada. 0, simboliza la vacuidad en la práctica espiritual. Y 8 representa el símbolo del infinito.

  • Los malas.

Aunque primero será mejor explicar qué es un mala y para ello os pongo la descripción que tienen en su fantástico blog Mukhas Collection

“Etimológicamente procedente del sánscrito “Japa Mala” (rosario de repetición), los Malas eran usados desde hace 6000 años como objetos de poder en la práctica del Yoga y la meditación japa, teniendo sus raíces en el hinduismo con unos primeros collares de 108 cuentas de Rudraksha, que más adelante fueron adaptados al budismo. Su voluntad: la capacidad de proporcionar una sensación de equilibrio y armonía para cada individuo y para la sociedad en su conjunto. Un todo personal generoso que trasciende a una naturaleza global.Con ellos, se lleva el registro de las recitaciones de mantras que se repiten 108 veces para llegar a un estado de calma y serenidad, sosteniendo habitualmente el Mala en la mano derecha con los dedos pulgar y anular, y moviendo las cuentas con el dedo corazón mientras se pronuncia el mantra.”

Observando la naturaleza podemos llegar a la conclusión que los antiguos sabios crearon estos collares pensando en la trayectoria del sol y la luna en el cielo. La línea curva que dibuja el Sol y la Tierra en sus trayectorias, claro está visto desde la Tierra.

Los yoguis fraccionan esta ruta en 27 partes a las cuales se denomina Nakshatras, y cada uno de ellos a su vez en cuatro partes proporcionales llamados Padas o “pasos”. El número total de pasos que recorren el sol y la Luna, a través del cielo son 108. Cada uno de estos pasos está asociado con una fuerza o energía. Pero lo más sorprendente es descubrir, que la distancia aproximada entre la Tierra y el Sol es de 108 veces el diámetro del sol. El diámetro del Sol es aproximadamente 108 veces el diámetro de la Tierra. Y la distancia entre la Tierra y la Luna es 108 veces el diámetro de la luna. (aunque mediciones recientes más exactas se aproximan más a 107 y 109 respectivamente). Esta es una de las razones por la que los antiguos sabios consideran  el número 108 como sagrado.

A través de la meditación con los malas nos conectamos con el ciclo del universo.

  • Upanishads:

Existe 108 Upanishads, que son los textos sagrados de la sabiduría hinduista.

Hay muchas otras casualidades o no, que hacen del número 108 un número sagrado para muchas religiones y culturas, pero con estas que he descrito nos podemos hacer una idea lo da importancia que tiene este número. Y el porqué se elige para realizar este ritual tan exigente, donde renuevas energías.

Mis primeros 108 saludos al sol.

Desde que descubrí este ritual quise hacerlo, pero esperé al momento más oportuno. Imaginaba que iba a ser duro pues son 108 saludos, sin descanso y en un tiempo limitado. La verdad que estaba tan ensimismada y metida en mi misma que no pregunté ni en cuanto tiempo lo hicimos, pero más o menos calculo que entre 40-45 minutos. Es un ritmo alto.

Decidí hacerlo con la guía de tres mujeres  maravillosas, cada una nos transmitía una energía diferente, pero las tres increíbles. Fue en el centro Gioga shala, junto con Laura Tello que puedes seguirla en su Instagram  @latebri9, Claudia Yoga Chandra (la cual por cierto recomiendo muchísimo su canal de Youtube, me encanta practicar con ella Online jeje y pinchando en su nombre podéis acceder a su canal.) y Úrsula Giovanna, que puedes seguirla en su perfil de Instagram @gioga.es

Con Laura Tello en Gioga Shala

Cuando empezamos con los saludos , los primeros 30, notaba mucha tranquilidad. Estaba tan concentrada en coordinar mi respiración con cada paso del saludos al sol que no era consciente de mucho más. Pero según avanzas llega el cansancio, el dolor de piernas, sudas…bueno creo que nunca he sudado tanto. Normal que limpies energías porque dejas salir todo. Pero miras a tus compañeros y ves que continúan y que están tan cansados como tu y esa energía se contagia. Cambia el guía y ya sabes que llevas mas de la mitad…pero eso quiere decir que aún queda mucho, estas muy cansado y te cuesta coordinar cada vez más la respiración con los pasos.

Entonces mi mente para un momento y pienso, si quieres acabarlos tienes que recuperar tu respiración y volver a coordinarla. Ahí fue cuando entré de verdad en ese estado meditativo. Solo pienso en ese momento, no hay nada ni nadie más, solo yo, mi respiración y mis movimientos. Ya no miro a mis compañeros, ya no pienso en el cansancio, y mi respiración cada vez más agitada empieza a calmarse a pesar de no haber bajado el ritmo.

Y después…

Pues después fue un momento tan único, relajante, calmante. Un momento de volver y reflexionar sobre lo que había sentido. Sentí que había soltado mucho de lo que llevaba dentro. Tenía tranquilidad y verdadera paz. Esa mezcla de endorfinas por el esfuerzo físico y de las mejores meditaciones que he tenido.

Los días posteriores, obviamente quedaron agujetas y dolor de cuerpo, pero con mucha energía y ganas de hacer muchas cosas. Noté mucho desbloqueo en muchos aspectos de mi vida y esa sensación de calma se prolongo durante muchos días.

Por eso de verdad si tienes la oportunidad, aprovecha este cambio de estación el 21 de junio y prueba los 108 saludos al sol.

Namasté.

 

 

 

 

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