Yoga un estilo de vida

Ansiedad y Yoga. El cambio más importante.

Mi primer ataque de ansiedad fue bastante jovencita. Yo consideraba que no tenía motivos reales para que me dieran, pero en mi cabeza no era así.

 

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Las personas que tienen ansiedad saben de lo que hablo, es un estado muy difícil de sobrellevar que se aleja de tus manos y no puedes controlar. Cuando más quieres controlar la situación, más ansiedad te provocas. Por lo que entras en un bucle del que es muy complicado salir.

Ataques de ansiedad. Cambio de comportamiento.

Con el paso de los años esos ataques de ansiedad hacen que el cerebro actúe y cada vez que reconoce una situación como peligrosa, hace clic y puede generar ansiedad. Esto lo que puede provocar es multitud de fobias y por lo tanto evitar multitud de situaciones que no nos gustan. En vez de afrontar la situación, huyes de ellas, porque no quieres sentir lo que estas sintiendo y es cuando entras en ese bucle de negatividad y frustración.

Generalmente las personas con ansiedad sufren un cambio de comportamiento importante. Pueden sentirse inferiores, pequeños ante los demás. Lo que les supone sentirse perseguidos y juzgados, y esto hace que la reacción con los demás suela ser ponerse a la defensiva. No son capaces de afrontar una conversación o debate en el que alguien le esté rebatiendo una opinión y la respuesta puede ser ponerse a llorar o atacar a esa persona.

Pero otras personas enfocan esa ansiedad a enfadarse con el resto, enfocar su ira hacia los demás y acaban aislados y solos.

Tocar fondo para resurgir.

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Llega un momento que, si dejas que la ansiedad se apodere de ti, los días se convierten en verdaderas torturas. Desde que te levantas hasta que llegaba la peor parte del día, la noche. Ese momento en el que pensar en todo lo que ha pasado durante el día. Momento en el que sale todo lo que has estado escondiendo en ese pozo de angustias.

Pero cuando de verdad quieres salir de ese pozo, dejar de sentirte así, tienes que reaccionar. Por supuesto tienes que querer salir de ese estado en el que estas. Todo el mundo que ha estado en esta situación quiere salir de ella, pero hay veces que nos conformamos con medicarnos y sobrevivir. Esa no es la solución porque la ansiedad sigue ahí, los cambios de comportamiento y los miedos siguen ahí. Solo los cubrimos para no sentirlos, pero tarde o temprano acabaran saliendo.



 

Terapias. Aceptar, observar, respirar.

Así que puede que llegue un momento en el que como yo, me decidí a pedir ayuda a un especialista. Busqué diferentes tipos de terapias hasta que encontré la que más se ajustaba a mí.

Gracias a estas terapias mi vida cambió completamente. Lo primero que hicimos fue observar el problema. A través de ejercicios de relajación, donde observaba desde fuera el momento que me generaba tanta ansiedad, después aprendí a respirar.

Las personas con ansiedad tienen una respiración bastante común y suele ser respiraciones cortas, rápidas y agitadas. Esta respiración acaba siendo normalizada, por lo que no oxigena bien los pulmones y en momentos de ansiedad deriva en hiperventilación. A través de la observación y la respiración conseguí que esos momentos de ansiedad cada vez fuesen a menos y sobretodo ir superando las fobias.

Por último, quedaba la aceptación. Aceptar que la ansiedad me acompañaría para siempre, pues realmente es un instinto de supervivencia primitivo. Es la forma en la que nuestro cerebro nos avisa de momentos de peligro. Sin ella, la humanidad se habría extinguido. Simplemente tenía que reeducar a mi cerebro, cosa que me ha costado muchos años, y hacerle ver que esas situaciones de peligro no son tal. Aceptar que no puedo controlar la ansiedad, sino que tengo que vivir con ella porque también es parte de mí.

Yoga y ansiedad. Reeducar mi cerebro.

Como he dicho antes, hay que reeducar el cerebro. Hacerle ver que determinadas situaciones que nosotros hemos generado como peligrosas, no son tal y por lo tanto no tiene que saltar la alarma. Gracias a visualizar esas situaciones mediante observación subjetiva y la respiración en los momentos de ansiedad, se puede conseguir reducir la ansiedad casi hasta desaparecer.

Al poco tiempo de que la ansiedad se va reduciendo de forma natural, vuelves a sentir confianza en ti mismo, independencia y al verte de esa forma es lo que vas a proyectar al resto. Por lo general al mejorar la relación con uno mismo, quererte y respetarte. La relación con tu entorno mejorara completamente. Pero como este camino de reeducar el cerebro es largo puede que surjan problemas, me explico.

Puede haber situaciones que sin tu darte cuenta, por no hacer daño a los demás hagas un escudo y no te permitas tener ansiedad. Esto no quiere decir que no la tengas y lo que haces realmente es esconder la ansiedad, retenerla, pero no la estas aceptando ni mucho menos. Y tarde o temprano volverá a salir. Lo que provocará cambios de humor bastantes radicales, insomnio, estrés una mezcla bastante explosiva y común en este camino.

El Yoga llegó a mi vida

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Entonces el Yoga llegó a mi vida y fue entonces cuando de verdad he sentido tranquilidad y paz interior. De verdad siento que la ansiedad está ahí pero no me preocupa porque se cómo gestionarla y sé que es parte de mí. El yoga ha hecho que la observe, la acepte y forme parte de mí. Y ¿cómo lo he conseguido? Con tres pasos:

  • Yamas y Niyamas de Pantajali:

En mí entrada Mi nuevo estilo de vida. Iniciación al Yoga hablo de ellos. Son los valores principales del Yoga y en ellos habla de respetarte a ti mismo y a los demás. Con ellos he visto la importancia de la no violencia hacia mí y hacia los demás. Por ejemplo a la hora de practicar las asanas, respetar mi cuerpo y no llevarle a extremos donde pueda tener una lesión, respetar a mis profesores y a mis compañeros. Alimentarme de productos frescos y no llenarme hasta no poder más. Así me siento más ligera, con digestiones más fáciles y sin problemas digestivos.

Aprender la humildad, dentro y fuera de mi esterilla. Practicando asanas eres más consciente que nunca de tus limitaciones y eso te hace ser más humilde y trabajar tu ego. Pues no tienes que fijarte en tus compañeros o profesores y querer llegar hasta donde ellos llegan. Sino ACEPTAR tu práctica y tener paciencia porque poco a poco todo llega con constancia y disciplina.

  • Estar presente

Este es otro de los puntos fundamentales que han hecho de mi vida otra totalmente diferente. El estar presente a través de la meditación, la respiración y las asanas. Hace que consiga estar presente en el momento. No pensar en el pasado ni en el futuro, algo que poco a poco lo consigues llevar, o al menos yo lo he conseguido llevar a mi vida fuera de la esterilla.

Esto lo que me ha proporcionado es tranquilidad mental, porque no pienso en mis problemas o traumas del pasado. Lo que hace que no reviva momentos que no me han gustado y que ya no tiene solución. Y sobretodo no pienso en el futuro, lo que me proporciona más tranquilidad y paz aún. No me cuestiono situaciones ni me anticipo a ellas, cosa que sin duda era mi mayor problema con la ansiedad, anticiparme a las situaciones.

  • Aceptar

Este paso que tantísimo tiempo me ha costado, por fin lo he conseguido y es aceptarme a mí y a lo que me rodea. No intento cambiar a nadie y sobretodo no espero nada de nadie. Acepto las situaciones y personas como son y esto hace que no me genere frustración ni ira.

Obviamente el Yoga no es paz y amor. Sigo sintiendo rabia, frustración, me enfado, sigo contestando mal y sigo teniendo ira. Pero la diferencia es que ahora soy yo la que lo decide, no mi ansiedad.

Con aceptar no me refiero a aceptar todo como venga y decir a todo que sí, no defenderte o no replicar, definitivamente no. Con aceptar me refiero a aprender a saber gestionar las situaciones como de verdad crees que tienes que hacerlo. Aceptar que hay con personas a las que tendrás que decir que No porque se aprovechan de ti. Que tendrás momentos de frustración con tus peques porque no te hacen caso, así te transformes en Hulk. Aceptar que no todo va a ser como tú quieres, pero que ahí está la magia. En no saber qué va a pasar. Ser feliz en tu presente y no mirar hacia un futuro que no conocemos.

 

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