Centro de Yoga. ¿Porqué es tan importante practicar yoga en un centro?

¿Porqué es tan importante practicar Yoga en  un centro?

Como ya conté en mi entrada anterior, yo empecé a practicar Yoga en casa. Esto es fundamental para que,  con esta práctica personal, puedas evolucionar en cada postura, ganar flexibilidad, fuerza y equilibrio.  Pero además de eso, practicar Yoga en un centro con un profesor que te guie, hará que puedas profundizar más en tu práctica.

Encontrar el centro que más se adapte a ti. 

Hoy en día hay muchos centros donde puedes practicar. Centros grandes, específicos únicamente de yoga, dónde se ofertan multitud de variedad de estilos y horarios, incluso con tarifas planas, que te permiten ir cuando quieras en un amplio margen de horas. Centros fitness, que ofrecen practicar Yoga entre otras de sus muchas clases de grupo. Por último los centros de yoga pequeños, donde hay menos estilos de yoga y el margen de horario suele ser más reducido al tener menos profesores, pero que si es el estilo que buscas y el horario que se adapta a ti puede ser la opción perfecta. 

En mi caso tenía muy claro qué necesitaba del centro al que iría. Cada uno tiene unas necesidades en función de su vida y ahí es donde tienes que marcar los puntos fuertes del centro elegido.

En mi caso tenía tres razones principales para elegirlo:

  1. Un centro flexible.

    Mi vida hoy por hoy es un poco caótica. Me gusta mucho tenerla organizada, pero es casi imposible, por lo que comprometerme a un día fijo, dos si tengo suerte, a la semana es muy complicado y por supuesto no quería terminar pagando por no ir. Así que necesitaba un centro con esa flexibilidad de poder elegir entre más de un día y horario.

  2. Las instalaciones.

    Tras visitar varios centros me di cuenta de la importancia de las instalaciones. No solo el hecho de que estén limpias, tengan unos vestuarios y aseos en condiciones, sino lo que te transmite el lugar. Me refiero a que las instalaciones sean acogedoras, que hagan que te sientas cómodo, tranquilo, te inspire calma y paz.

  3. El profesor.

    Esta es la razón de más peso de todas. Quizás por eso, creo que es muy importante que el centro te de la posibilidad de tener una clase gratuita para poder valorar lo que te transmite el profesor, su estilo, la forma de guiar la clase. Ya que cuando te decantes por un estilo de yoga, luego cada persona es diferente y cada profesor llevará el estilo de su clase a su forma, por lo que esa clase gratuita te permitirá tener una cierta idea de lo que te transmite tanto el centro como el profesor.

Elección de centro.

Tras visitar varios, me decidí por uno que estaba cerca de mi casa. Centro Yoga-Inuksuk  que me ofreció flexibilidad en días y horarios.

Además tuve una clase de prueba. Con esta clase pude comprobar las instalaciones, que me gustaron mucho, es un lugar acogedor y que te transmite mucha calma. Pude conocer a la profesora, que antes de empezar me hizo una serie de preguntas sobre mi práctica para saber mi nivel, si tenía alguna lesión o dolencia que ella tuviese que saber antes de empezar. En esta misma clase me di cuenta del valor tan importante que tiene el profesor.

Mi primera clase 

En mi primera clase como ya dije antes, mi profesora Françoise Magron, me hizo una serie de preguntas para hacerse una idea de mi nivel y saber si tenía lesiones.

A pesar de que en la clase estábamos alumnos de varios niveles, el mío principiante y otros más avanzados, con sus explicaciones y correcciones no interfería para nada en la práctica de los demás y eso me hacía sentir muy cómoda.

Estuvo conmigo guiándome en las primeras posturas, corrigiéndome para no hacerme daño en determinadas zonas como cuello, lumbares. Enseñándome a entrar y salir bien de cada asana y conseguir gracias a la respiración y a la confianza que te transmite, a profundizar más en mi práctica y ganar mucha más resistencia que la que por supuesto había conseguido en mis meses practicando en casa. Me encanto esa sensación de superación.

Después de una hora de clase llegó Savasana o postura del cadáver, nos ofreció taparnos para no quedarnos fríos, cerrar los ojos y con su voz y sus palabras llegué a un estado de calma y tranquilidad absoluta. En ese momento parece que no hay nada más, solo sus palabras y tú. Es un momento solo para ti, para conectar contigo mismo, conectar con tu cuerpo, con tu mente.

Después de salir de clase te sientes en sintonía contigo mismo, lleno de calma, de tranquilidad. Todo fluye a tu alrededor. Tu cuerpo está abierto, flexible y tu mente sana, tranquila. En ese momento te sientes en equilibrio.

Estas son las sensaciones que han hecho que el Yoga esté profundizando tanto en mi y en mi vida, se ha convertido en parte fundamental de mi día a día y en el de mi familia ya que no solo te cambia a ti, cambia a todo lo que te rodea. Y en este cambio tengo que dar gracias a mis dos profesores Françoise y José Luis que están formando parte de esta evolución y cambio.

 

 

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