Enraizando el Yoga II: Camino a la práctica.

 Mis miedos

miedos y fantasmasGracias al Yoga he podido encontrar un equilibrio entre mi cuerpo, mi mente y mi espíritu. No es un cliché más, es una realidad que solo cuando practicas llegas a ella.

Pero no siempre pasamos por buenos momentos y quizás es ahí cuando más conocemos o nos centramos en nuestro yo interno.

Hace años tuve una etapa en la que me encerré mucho en mis miedos y saqué la peor versión de mi misma. Mi vida solo estaba centrada en la parte más negativa de cada situación, hasta que tuve que pedir ayuda para salvarme de mis fantasmas. Entre otras muchas técnicas las que mas me funcionaron fue las respiraciones y la meditación.

En ese momento yo no tenía ni idea de que en realidad estaba haciendo ujjayi pranayama, que es la respiración básica en Yoga, ni que la relajación guiada que hacia, donde era un sujeto externo a la acción y simplemente tenía que centrarme en observar sin juzgar desde fuera, era en realidad meditación.

Gracias a estas técnicas empleadas a diario, mi vida empezó a cambiar por completo, poco a poco, sin prisas. Hasta el punto de sentirme libre de todos esos fantasmas que me perseguían.

Así que empecé a investigar un poco más sobre los beneficios de la respiración y la meditación respecto a la ansiedad y fue cuando descubrí el Yoga.

 Descubriendo el Yoga

cuerpomenteespirituEn esas búsquedas encontré que al practicar Yoga equilibramos la mente, cuerpo y respiración ¿pero el Yoga no es algo físico?.

Al pensar en Yoga me venía a la mente posturas imposibles, flexibilidad máxima, pero no entendía como intervenía la mente y la respiración.

Lo más curioso es que poco después descubriría que lo que más me iba a enganchar sería precisamente ese equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu.

Mientras más leía blog y páginas relacionadas con el tema, más entraba en bloqueo espiritual y aunque para muchas personas no es algo importante, para mi suponen mis valores éticos, unos valores que con el paso de los años habían evolucionado, cambiado y que nada tenían que ver con los que me habían inculcado desde pequeña.

Me sentía un poco perdida, hasta que di con lo que me daría muchas respuestas.

Yoga Sutras de Patanjali.

Como he dicho, buscando en blogs y páginas especializadas en el tema, di con el que es considerado por muchos el texto principal del yoga, Los Yoga Sutras de Patanjali.

En otra entrada me detendré más en ellos y por si os interesa pondré los libros que tratan sobre ellos, pero ahora hago un brevísimo resumen de lo que más me llamó la atención e hizo que empezase a practicar Yoga.

Yoga Sutras Patanjali

  Los Yoga Sutras son ocho:

El primero en el que descubrí los principios éticos del yoga  y me sentí feliz de descubrir que eran tal y como yo quería vivir mis principios. Son los Yamas

El segundo es el cultivar la mente y el cuerpo, desintoxicarnos interna y externamente desprendiéndonos del Ego y teniendo una alimentación saludable. Son los Niyamas

Una vez hemos pasado la puerta del Yoga y somos conscientes, esto nos lleva a estar presentes aquí y ahora gracias a la práctica de Asanas que nos hace cultivar la flexibilidad, la relajación y sentirnos cómodos.

Ya tenemos preparado el cuerpo y la mente y es entonces cuando estaremos preparados para el Pranayama que Patanjali nos dice que es

La toma y la liberación controladas de la respiración en una postura establecida firmemente.

Pratyahara, Dharana y Dhyana. Consiste en quitarnos las distracciones externas centrándonos en nosotros mismos y dejar lo externo fuera, entonces entramos en Pratyahara. Cuando ningún estimulo externo te descentra de la atención a tu interior llegamos a Dharana y si logras mantener ese estado lo transformamos en Dhyana volviéndote una en cuerpo-respiración-mente. Una vez te mantienes aquí llegas a Samadi la pura dicha.

Como he dicho es un brevísimo resumen de un texto que me hizo darme cuenta del valor y la importancia que tenía el Yoga, de valorar todo su conjunto, no centrarme meramente en la parte física.

Y así ha sido mi comienzo con el Yoga, primero incorporando esos valores éticos, mi relación con los demás y sobretodo conmigo misma.

Después algo muy importante, prestar atención al momento presente, al aquí y ahora a través de la práctica de asanas y pranayama. Por último intentando, porque no es nada fácil centrarme en mi interior y obviar los estímulos externos, mi meditación diaria.

En la próxima entrada os contaré como empecé hacer mi práctica diaria en casa.

Namasté.

 

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